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Negocio e independientes

Tienes un negocio: por qué separar tus finanzas personales de las del negocio

· Julieta

Muchos de mis clientes tienen un negocio propio: una tienda, un consultorio, un taller, un despacho, un restaurante. Y hay algo que veo una y otra vez: el dinero del negocio y el de la casa están en la misma bolsa. Se paga la colegiatura con la cuenta del negocio, se compra mercancía con la tarjeta personal y, al final del mes, nadie sabe bien cuánto se ganó.

Es muy común, sobre todo al principio. Pero con el tiempo se vuelve un problema, y no solo de orden.

Por qué mezclar el dinero es un problema

  • No sabes si tu negocio es rentable. Si los gastos personales salen de la caja del negocio, es imposible saber cuánto gana de verdad.
  • No sabes cuánto puedes ahorrar. Sin un ingreso personal claro, el ahorro siempre queda para "cuando sobre".
  • Te complica los impuestos. Mezclar gastos personales y del negocio hace más difícil llevar tu contabilidad en orden.
  • Pones en riesgo a tu familia. Si el negocio tiene un mal año, tu casa lo resiente de inmediato, y al revés.

1. Cuentas separadas

El primer paso es sencillo: una cuenta para el negocio y otra para tu vida personal. Todos los ingresos del negocio entran a su cuenta, y todos los gastos del negocio salen de ahí. Nada personal se paga desde la cuenta del negocio.

2. Págate un sueldo

En lugar de tomar dinero del negocio "cuando se necesita", asígnate un sueldo fijo cada quincena o cada mes, y transfiérelo a tu cuenta personal. Ese es el dinero con el que vive tu familia.

Si tus ingresos varían mucho, fija un sueldo conservador, basado en los meses bajos, y deja que el excedente de los meses buenos se quede en el negocio como colchón. Después, puedes repartir una parte de las utilidades una o dos veces al año.

Con un sueldo claro, ya puedes armar un presupuesto personal. Te ayuda Cómo hacer un presupuesto familiar que sí funcione.

3. Dos fondos de emergencia

  • Uno para el negocio: para cubrir unos meses de gastos fijos si las ventas bajan.
  • Otro para tu familia: para cubrir tus gastos personales si el negocio no puede pagarte por un tiempo.

Mezclarlos significa que una mala racha del negocio deja a tu familia sin colchón.

4. Tus prestaciones, a cargo de ti

Como dueño de un negocio, nadie te da prestaciones. Tienes que dártelas tú, y tu sueldo personal debe considerar:

  • Ahorro para tu retiro, porque probablemente no estás aportando lo suficiente a tu Afore. Revisa Planea tu retiro: por qué tu Afore no será suficiente.
  • Seguro de gastos médicos para ti y tu familia.
  • Seguro de vida e invalidez, porque si tú no puedes trabajar, quizá el negocio tampoco funciona.

Te lo explico a detalle en Trabajas por tu cuenta: cómo protegerte sin IMSS ni prestaciones.

5. Protege al negocio también

Si el negocio depende de ti o de un socio, piensa qué pasaría si alguno faltara. Un seguro de persona clave o un acuerdo entre socios puede evitar que el negocio cierre o que tu familia termine con problemas. Lo explico en Si tienes un negocio, ¿qué pasa si falta la persona clave?.

6. Apóyate en un contador

Separar las finanzas también facilita mucho el trabajo de tu contador, y te ayuda a aprovechar las deducciones que te correspondan. Además, algunos planes de retiro tienen beneficios fiscales que pueden convenirte. Más en Beneficios fiscales de los seguros de ahorro.

Mi consejo

Empieza este mes con un solo cambio: abre una cuenta separada o fija tu primer sueldo. No necesitas resolver todo de golpe. Y cuando tengas claro tu ingreso personal, escríbeme y armamos juntos tu protección y tu plan de retiro, como si tuvieras las mejores prestaciones de una empresa.