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Cómo asegurar la educación universitaria de tus hijos desde hoy

· Julieta

La educación es una de las mejores herencias que podemos dejarle a nuestros hijos. Pero también es uno de los gastos más grandes que enfrenta una familia, y casi siempre llega en el momento en que hay otros compromisos: la casa, el coche, tu propio retiro.

La buena noticia es que, si empiezas con tiempo, se puede planear con tranquilidad.

Paso 1: define la meta

Hazte estas preguntas:

  • ¿Cuántos años faltan para que tu hijo o hija entre a la universidad?
  • ¿Universidad pública o privada? ¿En México o en el extranjero?
  • ¿Quieres cubrir solo colegiaturas o también manutención, libros y transporte?

Con esto tendrás un monto aproximado y un plazo. En el siguiente artículo del blog te explico cómo estimar cuánto costará la universidad dentro de varios años.

Paso 2: empieza lo antes posible

Entre más pronto empieces, menor será la aportación mensual. Si empiezas cuando tu hijo nace, tienes cerca de 18 años para ahorrar. Si empiezas cuando tiene 10, solo tienes 8 y la aportación necesaria será bastante mayor.

Paso 3: protege la meta

Este es el paso que muchas familias olvidan. Ahorrar en una cuenta o en una inversión está muy bien, pero ¿qué pasa si tú faltas o quedas incapacitado antes de terminar de ahorrar?

Un plan de seguro educativo resuelve exactamente eso:

  • Aportas durante un plazo definido.
  • Al llegar la edad universitaria, el dinero se entrega para la educación de tu hijo.
  • Si tú falleces durante el plazo, la aseguradora garantiza el monto completo y, en muchos planes, deja de cobrarse la aportación.

Paso 4: elige la moneda adecuada

  • Pesos: sencillo, aunque expuesto a la inflación.
  • UDIs: se ajustan con la inflación, ideal para metas en México.
  • Dólares: útil si piensas en estudios en el extranjero.

Paso 5: revisa el plan cada año

La vida cambia: puede llegar otro hijo, un aumento de sueldo o un cambio de planes. Revisa una vez al año si tu aportación sigue siendo suficiente.

Errores comunes

  1. Esperar a "ganar más" para empezar.
  2. Usar el ahorro educativo para otras cosas, como vacaciones o el coche.
  3. No contemplar la inflación educativa, que suele ser mayor que la inflación general.
  4. No proteger el plan con un seguro.

Ver a tus hijos cumplir sus sueños no debería depender de que todo salga perfecto. Un buen plan hace que su educación esté garantizada pase lo que pase.

¿Quieres saber cuánto necesitarías aportar al mes según la edad de tus hijos? Escríbeme y te preparo una propuesta sin compromiso.